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¡¡ Enhorabuena, Víctor !! A la tercera ha sido la vencida |
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Así es. Era la tercera vez que participaba en “Concurso Cocinero del Año”, además de una en “The best dessert of restaurant” de Espaisucre. Me han elegido por pesado. La verdad es que me interesa preparar los concursos, pensar en quiénes son los jueces, saber lo que quieren, experimentar lo que realmente se puede hacer cuando cocinas fuera de casa.
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¿Confiaba en ganar? |
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Después de tantos intentos sí que tenia ganas. Pero hasta el final no lo tenía claro. Ha sido una sorpresa, un sueño. |
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Durante las cinco horas del concurso, ¿en qué momento vio que realmente podía alzarse con el triunfo? |
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Una vez comenzado el evento, Ramón, mi super ayudante, y yo casi no hablamos. Todo estaba estudiado al minuto, eran unas 30 elaboraciones y teníamos que estar concentrados. En este tipo de certámenes no se puede fallar. Si algo sale mal o se quema no dispones de más material ni de tiempo para repetirlo. Cuando ves como trabajan tus compañeros y lo preparados que van, desde luego no ves nada claro el triunfo. Verdaderamente, se han hecho cosas muy interesantes. |
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Su propuesta sedujo a un selecto jurado. ¿Cómo la definiría? |
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Creo que he sido el más regular en los tres platos. He visto un cochinillo de un compañero, me parece que era el numero 5, que se te caían las lágrimas o los primeros platos de Oriol Margalef, de Carlos Fernández o Marc Fibla, estaban realmente bien. No creo que el jurado lo tenga tan fácil en un plato, se tiene que mirar el conjunto con perspectiva. Reconozco que es una tarea muy complicada. |
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La base de su cocina se sustenta en… |
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El compañerismo, en cocinar juntos, en compartir. Eso es lo mas importante: las personas con las que trabajo y con las que crezco como persona y como cocinero. Todo lo demás viene solo. |
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¿Cómo ve el estado actual de la cocina española? ¿Y la de Catalunya en particular? |
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Creo que en estos diez últimos años todo ha ido demasiado rápido. Intento tener todos los libros, leerlo todo, ir a congresos, a concursos…, pero cuando cojo un libro nuevo me siento desfasado. No es que siga las modas culinarias pero hay cosas que me hacen sentir viejo. Deberíamos calmarnos un poco y recapacitar hasta donde hemos llegado. Parece que si cada año no haces algo nuevo estas en la cola. Hoy es mas importante cómo haces las cosas que lo buenas que las presentas. También he sentido que cuando eres joven nadie te enseña a cocinar. Te enseñan a hacer platos y a no pensar mucho. Ahora trabajo en “La Venta”, un clásico de Barcelona, donde podemos hacer lo que queremos, siempre y cuando sea bueno y le guste a la gente. Es de los pocos sitios que he estado donde te enseñan a cocinar, que es mucho más que hacer platos. |
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¿Cómo la posicionaría respecto a la que existe fuera de nuestras fronteras? |
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Aunque pensemos que estamos en la cresta de la ola, deberíamos ser más humildes. Quien haya estado en Francia o en Asia trabajando o comiendo entenderá que la población está mas preparada que aquí para las cosas realmente buenas. Tenemos los mejores productos del mundo y vaticino que en unos años destacaremos gastronómicamente más que ahora. |
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Todo está inventado en cocina. ¿Está de acuerdo con la apreciación? |
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Sí, está todo inventado hoy, pero mañana seguro que a alguien se le ocurre algo novedoso y pasado mañana a otro chef. Ser cocinero no es una profesión, es un estilo de vida, donde cada día aprendes y enseñas, donde tienes que estar preparado para saber que nunca sabrás todo lo que tendrías que saber. Todo está inventado y todo está por inventar. ¿O en medicina está todo inventado? ¿Y en arquitectura? |
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El buen cocinero, ¿nace o se hace? |
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Se hace si quieres, con constancia y preguntando cada día todo lo que puedas. Se hace si la gente que te rodea te ayuda. Porque la cocina te lo da todo, pero también te lo quita todo. |
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¿Se guía habitualmente por la improvisación o prefiere tener controlado hasta el más mínimo detalle? |
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Jajaja…, si hablase con alguien que trabaja conmigo le diría que no voy al lavabo si no tengo un plan B. Lo tengo pensado todo: la llegada de los proveedores, la posición de los materias primas, si falta algo…, sabemos lo que comeremos el personal hasta final de mes. Todo el mundo tiene una ficha de los platos que entran en la carta una semana antes, los ingredientes, la elaboración, si es apta para todo el mundo, los puntos de cocción… No improviso nunca. Hasta tengo para pensar cuando no tengo nada que hacer. Antes trabajaba incluso con un cronómetro para comprobar si podía hacer las cosas mas rápido: limpiar una caja de guisantes, filetear un pescado, limpiar la freidora, cortar un saco de cebollas… |
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¿Hacia dónde cree que se dirige el futuro de la restauración? |
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Veo en estos últimos años que la mayoría de jóvenes que vienen no tiene mucho interés por las raíces de nuestra cultura gastronómica, ni muchas ganas de trabajar. No creen necesitar unos años para aprender. Aunque no todos son así, ¡¡ ostras, estoy hablando como si fuera un viejo… !! Tenemos jóvenes en el restaurante como Raúl, Juan Oriol, Sabi, Edu, Adri, Oscar, o no tan jóvenes como Salva, Antonio, Junqueras, Carlos o Pepe, que si no hacen las cosas realmente bien no se van a dormir tranquilos. Cuando conoces gente así no puedes fallarles nunca. Esa tendría que ser la filosofía de cualquier cocinero. Tenemos en el restaurante una plantilla que ya quisieran muchos buenos establecimientos. El futuro es para el que quiera hacerlo. |
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¿Qué es lo mejor y lo peor de esta profesión? |
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La cocina me ha dado una profesión, unos compañeros, responsabilidad. Te permite hacer feliz a la gente, aprender cada día, superarte cada jornada. Conoces a gente muy interesante…, pero después estás tan metido que te absorbe, con horarios complicados, con fiestas donde trabajas cuando todos te esperan en casa, donde los amigos te esperan para salir, donde te cortas, te quemas, sales del trabajo maldiciendo a todo y todos pero al día siguiente te mueres por volver. Trabajar en la cocina crea adicción, y quien lo sufre es la gente que te quiere. |
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Un detalle que nunca olvidará de esta semifinal. |
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Ver a mi madre llorar de alegría. |
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